jueves, 26 de septiembre de 2013
La Ruta
La dirección o el camino que abrazamos en la vida hoy será determinante al final de la historia. Hay caminos que parecen derechos al hombre, pero dijo Salomón que tendrían un final de muerte. La elección de la carretera o la RUTA que sigamos hoy nos guiará a la vida y a la eternidad con Dios o a la muerte.
Hay promesas muy maravillosas a lo largo de toda la escritura y quiero destacar una que sugiere vida mas allá de la muerte. Jesucristo dijo que él estaba preparando un lugar para nosotros, para que donde él estuviese nosotros pudiéramos compartir con él.
1 Tesalonisenses 4:16- Por que el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcangel y con trompeta de Dios decendera del cielo y los muertos en Cristo resucitaran primero y luego nosotros los que vivimos, los que ayamos quedado seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire y asi estaremos siempre con el Señor.
Para ser parte de ésta promesa es importante recibir a Jesús y confesar con tu boca que él es Señor de tu vida.
2 Pedro 3:9- El Señor no retarda su promesa según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno se pierda, sino que todos prosedan al arrepentimiento.
En esta revelación el Apóstol no establece que todos vengan libremente a la salvacion, sino que hace referencia a una invitacion al arrepentimiento, porque para ser salvo es necesario primero una fe sencilla y un arrepentimiento genuino, ese es el camino que Dios ha dispuesto para alcanzar la salvación.
Mateo 7:13-14-Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta y espacioso el camino que lleva a la perdición; y muchos son los que entran por ella; porque estrecha es la puerta y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan.
¿Cuál es la puerta estrecha? Su cuerpo es la puerta estrecha, el velo de su carne que fue rasgado cuando Él murió (Hb 10:20; Mt 27:51). En otras palabras, lo que Él hizo cuando vino como hombre de carne y hueso a la tierra: padecer y morir por nosotros. Sin su muerte en la cruz no podríamos de ninguna manera salvarnos, nadie podría reconciliarse con Dios.
Él es la puerta por la que debemos entrar para llegar al reino de su Padre, esa es la ruta correcta.
Juan 10:7- Yo soy la puerta del redil de las ovejas... el que entra por mí, se salvará.
Juan 14:6- Yo soy el camino y la verdad y la vida, nadie viene al padre sino por mi.
El deseo de Dios es que todos podamos seguir esa ruta eterna, que podamos entregar toda nuestra vida a él, todo lo que somos, todo lo que tenemos con la esperanza de gloria de que muy pronto Cristo vendrá por nosotros.
Galatas 2:20- Con Cristo estoy juntamente crucificado y ya no vivo yo sino Cristo vive en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, que me amó y se entregó a sí mismo por mí.
Colosenses 3:3- Porque habéis muerto y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios.
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