Juan 12:1-8- Seis
días antes de la pascua, vino Jesús a Betania, donde estaba Lázaro, el que
había estado muerto, y a quien había resucitado de los muertos. Y le hicieron
allí una cena; Marta servía, y Lázaro era uno de los que estaban sentados a la
mesa con él. Entonces María tomó una libra de perfume de nardo puro, de mucho
precio, y ungió los pies de Jesús, y los enjugó con sus cabellos; y la casa se
llenó del olor del perfume. Y dijo uno de sus discípulos, Judas Iscariote hijo
de Simón, el que le había de entregar: ¿Por qué no fue este perfume vendido por
trescientos denarios, y dado a los pobres? Pero dijo esto, no porque se cuidara
de los pobres, sino porque era ladrón, y teniendo la bolsa, sustraía de lo que
se echaba en ella. Entonces Jesús dijo: Déjala; para el día de mi sepultura ha
guardado esto. Porque a los pobres siempre los tendréis con vosotros, más a mí
no siempre me tendréis.
Jesús había sido invitado a comer en esta casa. No es suficiente con que Jesús esté en
nuestra casa; es necesario que le preparemos una cena para compartir con él. En
el oriente, cuando invitabas a alguien a cenar, le estabas diciendo que era tu
amigo íntimo, y que lo amabas.
Muchos tenemos a Cristo en nuestra casa (el corazón) pero no
estamos cenando con Él, sino que lo tenemos como un invitado común. El desea
una relación más íntima, más profunda con sus hijos. Desea compartir mucho más
allá.
Salmos 23:5- Aderezas
mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores; unges mi cabeza con
aceite; mi copa está rebosando.
Dice que Dios adereza la mesa para nosotros, pero ahora es el turno de nosotros de aderezar
mesa al Maestro. Para entrar a un mayor nivel de intimidad con Jesús, debemos
tratarlo como nuestro mejor amigo, en familia.
Siempre hay alguien en casa más apasionado(a), que quiere
más. Que no se conforma con una relación de amistad, que desea el máximo nivel espiritual,
y esta mujer eso era lo que buscaba, hacer sentir a Jesús como lo que realmente
es, como “Rey”.
Juan 12:3- Entonces
María tomó una libra de perfume de nardo puro, de mucho precio, y ungió los
pies de Jesús, y los enjugó con sus cabellos; y la casa se llenó del olor del
perfume.
Los pasos a seguir para llegar a una intimidad mayor con
Jesús, es cenar con el Maestro (Tener una vida de amistad con Él.) Y el segundo
es estar a sus pies. María estuvo a los pies de Jesús, y estar ante los pies de
alguien es símbolo de rendición, de entrega total y amor ciego.
¿Qué es estar a los pies de Jesús? Rendirlo todo. ¿Cómo lo rendimos todo? descansando en Él,
entregándole todas las cosas a Él, dejando que sea Él quien viva por nosotros y
para nosotros.