El Juzgar a los demás
Una pareja se mudó a un lugar y la mujer miro por la ventana
y vio la ropa de la vecina tendida y se fijó
que estaba sucia, le dijo a su marido, y así lo hizo por varios días. Un día le
dijo a su esposo por fin la vecina lavo su ropa bien ya no tiene manchas, y él le dijo, fui yo cariño que lave las
ventanas…
Mateo 7:1-4- De
cierto, de cierto os digo: No juzguéis, para que no seáis juzgados. Porque con
el juicio con que juzguéis, seréis juzgados; y con la medida con que midáis, se
os volverá a medir. Y ¿por qué miras la
paja que está en el ojo de tu hermano, mas no te fijas en la viga que está en
tu propio ojo? O ¿cómo dirás a tu
hermano: Déjame sacar la paja de tu ojo, y he aquí, hay una viga en tu propio
ojo?
Juzgar, lo que Jesús condenó en estos versículos, es una
condenación que no perdona: un espíritu hipercrítico, farisaico y vengativo que
busca continuamente descubrir las faltas de los demás al tiempo que pasa por
alto los pecados propios.
La advertencia de
Jesús contra este tipo de juicio hace hincapié en que cualquier medida que
usemos para juzgar a otras personas será usada en contra de nosotros. Él dijo: “Porque con la medida con que midáis, se os
volverá a medir” (Lucas 6:38). Las enseñanzas de Jesús en otras Escrituras (Mateo 6:14-15; 18:23-35) dicen
claramente que las personas farisaicas no van a ser perdonadas por Dios.
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Juan 7:24- No juzguéis
según las apariencias, sino juzgad con justo juicio.
Muchas veces juzgamos,
no teniendo en cuenta que hay detrás de esa persona, su pasado, su crianza, traumas
por violaciones o mal trato, el abandono de sus padres o cualquier situación
que dejó huellas en su corazón. Dios nos dice que seamos justos a la hora de
juzgar cualquier situación en la vida del prójimo.
Dejemos cualquier juicio en manos del que está preparado
para juzgar a vivos y muertos el gran Juez Justo, Dios. Amen!