viernes, 5 de abril de 2013

Doble animo


Es posible que suene un tanto radical en lo que presentare a continuación, tomémoslo como una palabra de gracia de parte de Dios. La inconstancia es la falta de estabilidad y permanencia en algo o la facilidad y ligerezas excesivas de cambiar de opinión, pensamiento, amistades, entre otros. Esta definición se aplica a nosotros, somos inconstantes a veces en algún emprendimiento, en el estudio, en el trabajo, con nuestra familia, por ejemplo.

Santiago 1: 6-8- Pero pida con fe, no dudando nada; porque el que duda es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra.  No piense, pues, quien tal haga, que recibirá cosa alguna del Señor.  El hombre de doble ánimo es inconstante en todos sus caminos.  No hay que dudar. Si eres una persona inconstante y de doble ánimo, no pienses que recibirás algo de Dios.  Alguien de doble ánimo tiene dos pensamientos contrarios viviendo en su interior. Son como aquellos que están convencidos de que Dios puede prosperar y darnos bienestar, pero critican cuando ven la bendición que otros han recibido. Cuando tu fe es firme y constante, te alegras del bien ajeno y te preparas para recibir el tuyo con corazón limpio. ¿Por qué te resistes a creer que Dios tiene que ver con una saludable economía si estás convencido de que Él es el dueño del oro y la plata?  Una persona con un solo ánimo sí recibe del Señor porque su comportamiento y forma de pensar están claramente definidos. No piensa una cosa y hace otra o tiene dobles intenciones. Piensa bien y sin dobleces, si amas al Señor, también debes amar a tus hermanos. Si aprecias al Señor, le honras dentro y fuera del templo. Vienes igual de presentable a la iglesia como a la fiesta. Eres uno sólo, íntegro y sincero.

Santiago 1:17- Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación. El Señor no cambia, no varía. Dios es constante y fiel. Hay personas tan inconstantes que ni ellos mismos se confían y dicen: “no iniciaré el proyecto porque ya me conozco y sé que no lo terminaré”. Para recibir algo de Dios debes cambiar ese temperamento y ser constante.

Hebreos 13: 8- Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos.

Jesús es nuestro mejor ejemplo de firmeza y constancia. El desea que sus hijos sean como él, que le imiten a él, que no cambien según el color de las circunstancias, que nada ni nadie cambie su carácter y postura, su forma de ser o pensar en Dios.

*Dios nos invita a purificar nuestros corazones en él, a revestirnos de su santidad, sin la cual nadie le vera. Su deseo es que seamos nosotros quienes comencemos a decidir correctamente, a actuar correctamente y a descansar en sus promesas de que él es nuestra ayuda y refugio.

Santiago 4:8- Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros. Pecadores, limpiad las manos; y vosotros los de doble ánimo, purificad vuestros corazones.