No siempre perdonar significa restaurar la relación
afectada, pero es necesario el perdón, esto no es tan fácil, pero rinde muchos
frutos.
En ocasiones en las ofensas que recibimos o cometemos no es
tan complejo practicar esta disciplina, ya que todos somos seres falibles y que
cometer errores que dañen u ofendan a otros, es parte de nuestra naturaleza
humana, pero hay momentos en que se torna complicado humanamente hablando
cuando es una situación de gravedad. Jesús dijo: “Ama a tu enemigo.” Esto es difícil de entender.
También dijo: Mateo
6:14-15- Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a
vosotros vuestro Padre celestial; Mas si no perdonáis a los hombres sus
ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas.
*En otras palabras es una obligación el perdonar las ofensas
no importando cuán grande sean cuando queremos vivir una vida abundante en la
fe y deseamos servir a Dios con nuestra vida. El amor debe ser el motor que
impulse el perdón en nuestras vidas. El Señor ha puesto amor en nuestros
corazones. El Apóstol Pablo dijo: Más el
fruto del espíritu es “Amor” Gálatas 5:22
*Suena un poco radical, pero, Dios te dice: Yo no perdonare
tus ofensas si tú no perdonas a otros.
*El mejor ejemplo es el de Jesús en el momento más difícil
de su vida en carne.
Lucas 23:34- Padre,
perdónalos, porque no saben lo que hacen.