Es como la reparación
de un objeto deteriorado que está dañado; La acción de volver a poner una cosa en el estado original.
2 Corintios 5:17- De
modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron;
he aquí todas son hechas nuevas.
El deseo de Dios es poder restaurar a todos los seres
humanos, su familia, su corazón, su mente, y todo su ser entero. Al recibir a Jesús y su Espíritu Santo,
estamos practicando la restauración de nuestra vida en todo sentido: física,
espiritual, moral, intelectual, sentimental, por ejemplo. El Señor transforma
las cosas viejas en nuevas y se refiere al hombre en el plano original de Dios,
antes de la caída de Adán y Eva. La restauración es la comunión del hombre con
su creador. Dejamos de ser criaturas de Dios para ser Hijos de Dios. Dejamos de
ser personas naturales y pasamos a ser personas sobrenaturales. Cuando Jesús
llega a nuestra vida vieja, rota y deteriorada
tiene que hacer su trabajo completo, un cambio que comienza de dentro a
fuera.
Esto sólo puede ser aplicado a una persona que: *Ha creído y
recibido a Jesucristo como su Señor y Salvador. *Fue bautizada en aguas por su
decisión y voluntad (mayores de 12 años de edad) *Recibió del Espíritu Santo el
Nuevo Nacimiento (regeneración de su espíritu) *Se consagró en el cristianismo a
Dios (pacto de alma con Dios) *Está en proceso de sanidad interior (oración,
disciplina)
Romanos 8:11- Y si el
Espíritu de aquel que levantó de los muertos a Jesús mora en vosotros, el que
levantó de los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos
mortales por su Espíritu que mora en vosotros.
Solo el espíritu del Señor una vez hace morada en nosotros, tiene ese poder de vivificar todo lo que somos
y restaurar nuestra vida, nuestro cuerpo de forma sobrenatural. Si miramos el
contexto dice:
Romanos 8:5-10-
Porque los que son de la carne piensan en las cosas de la carne; pero los que
son del Espíritu, en las cosas del Espíritu. Porque el ocuparse de la carne es
muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz. Por cuanto los designios
de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios,
ni tampoco pueden; y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios. Más
vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu
de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de
él. Pero si Cristo está en vosotros, el cuerpo en verdad está muerto a causa
del pecado, más el espíritu vive a causa de la justicia.
En otras palabras hay una resurrección espiritual, nuestro
cuerpo queda muerto como consecuencia del pecado, más nuestro espíritu es
vivificado, restaurado.
Hechos 3:19-21- Así que arrepentíos y convertíos para que
sean borrados vuestros pecados; Para que vengan de la presencia del Señor tiempos
de refrigerio. Y él envíe a Jesucristo, que os fue antes anunciado. A quien es
cierto que el cielo reciba hasta los tiempos de restauración de todas las cosas,
de que hablo Dios por boca de sus Santos profetas que han sido desde tiempo
antiguo.