Quiero echar un vistazo a una palabra profética de mucha
profundidad; Miremos en detalle la revelación de Dios a Jeremías.
Jeremías 1:5- Antes que te formase en el vientre te conocí,
y antes que nacieses te santifiqué, te di por profeta a las naciones.
Lo primero que quiero establecer es que nuestro padre es
eterno, no tiene principio ni tiene fin, el
conoce todas las cosas y desea que tu entiendas que antes de que fueras
formado en el vientre de tu madre ya él te conocía. Cuando todavía no estabas
en planes y nadie te había visto aun, ya el padre sabía el color de tus ojos,
conocía el nombre con el que te llamarían y sabía todo lo relacionado a tu
historia. En segundo lugar, el padre primero santifica antes de enviar.
1 Pedro 1:16- Porque escrito está: Sed santos, porque yo soy
santo.
Ser santo no significa ser perfecto sino separado para el
servicio del reino. Bíblicamente santificar se traduce como transformar,
restaurar o cambiar. El Señor no mora en
vasos sucios y el desea que sus hijos sean dignos de la gloria de su reino.
El Reino tiene su forma y modo de operar y en las escrituras
encontramos los modelos y principios que el Señor desea que su Iglesia conozca
y establezca. Dios siempre revela sus propósitos específicos antes de llevarlos
a cabo. La predestinación sugiere que el padre en su omnisciencia conoce todo
lo que va a pasar en la vida de una persona, si lograra llegar al ministerio
que el soñó para esa persona, si se perderá eternamente en el infierno por
ejemplo, pero yo quiero decirte que tú puedes cambiar tu destino, pues la forma
en que Dios opera no es a base de conocer sino de querer. Él no quiere que
ninguno se pierda sino que todos procedan al arrepentimiento, el
arrepentimiento es una de las cosas que cambian el sentir de Dios con respecto
a un juicio o castigo contra alguna persona. Jonás dijo: si esta gente se
arrepienten el Señor va a retractarse del juicio que me ha dicho viene contra
la nación, y sencillamente voy a quedar mal. La revelación que quiero compartir
hoy es que con respecto a la salvación y otros asuntos divinos no se trata de
lo que él conoce sino de lo que él desea y él quiere llevarte al ministerio que
te prometió y sobre todo desea que tú y los tuyos sean salvos en él.
Un aparente destino en la vida de Ezequías cambio cuando el
Señor escucho una oración y vio lágrimas.
Isaías 38:1-5- En aquellos días Ezequías enfermó de muerte.
Y vino a él el profeta Isaías hijo de Amoz, y le dijo: Jehová dice así: Ordena
tu casa, porque morirás, y no vivirás. Entonces volvió Ezequías su rostro a la
pared, e hizo oración a Jehová, y dijo: Oh Jehová, te ruego que te acuerdes
ahora que he andado delante de ti en verdad y con íntegro corazón, y que he
hecho lo que ha sido agradable delante de tus ojos. Y lloró Ezequías con gran
lloro. Entonces vino palabra de Jehová a Isaías, diciendo: Ve y di a Ezequías:
Jehová Dios de David tu padre dice así: He oído tu oración, y visto tus
lágrimas; he aquí que yo añado a tus días quince años.
El Señor dijo que tendrás un ministerio poderoso y que te
usara de forma sobrenatural, de igual forma si tú no caminas por el camino que
él ha trazado para ti nunca ese propósito será cumplido. Todo puede cambiar
cuando tú decides hacer la voluntad del Señor y seguir su dirección. Dios desea
el bien y su palabra dice que él tiene pensamientos de bien para ti y no de
mal, pero todo depende de tu decisión ante su llamado.
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