martes, 16 de abril de 2013

La Fidelidad


El Seño nos invita constantemente a lo largo de toda la escritura a serle fiel en todo, no midiendo consecuencia alguna.

Apocalipsis 2:10- Sé fiel hasta la muerte, y yo te daré la corona de la vida.

Colosenses 2:6-7- Por tanto de la manera que habéis recibido al Señor Jesucristo, andad con él; arraigados y sobreedificados en él, y confirmados en la fe, así como habéis sido enseñados, abundando en acciones de gracias.

Hebreo 10:23- Mantengamos firme la profesión de nuestra esperanza sin vacilar, porque fiel es el que prometió

Dice la historia de José que este joven fue vendido como esclavo por sus hermanos. Siendo el hijo mimado de su padre un hombre rico, rodeado de comodidades, su futuro parecía brillante. Hasta que comenzó a tener sueños que despertaron la envidia de sus hermanos los cuales lo vendieron y  llevaron muy lejos de sus seres más queridos. José consideró como la mayor calamidad que podría haberle ocurrido el ser vendido en Egipto; pero entonces vio la necesidad de confiar en Dios como nunca lo había hecho cuando estaba protegido por el amor de su padre. José llevó a Dios consigo a Egipto, este hecho se hizo patente ya que Potifar  lo convirtió más en un hijo que en un siervo. Es el propósito de Dios que los que le aman y honran también sean honrados. En cada trabajo que hacía José en casa de Potifar, ya fuera grande o pequeño, en cada responsabilidad que le daban, se desempeñaba con toda fidelidad y las consecuencias no se hicieron esperar. Cuando eres fiel al Señor siempre se levanta la oposición.

Génesis 39:21- Más Jehová estaba con José, y fue varón próspero; y estaba en la casa de su amo el egipcio. Pero Jehová estaba con José y le extendió su misericordia, y le dio gracia en los ojos del jefe de la cárcel. No necesitaba atender el jefe de la cárcel cosa alguna de las que estaban al cuidado de José, porque Jehová estaba con José, y lo que él hacía, Jehová lo prosperaba.

Cuando fue acosado sexualmente por la mujer del capitán de la guardia, respondió: No hay otro mayor que yo en esta casa, y ninguna cosa me ha reservado sino a ti, por cuanto tú eres su mujer; ¿cómo, pues, haría yo este grande mal, y pecaría contra Dios? Génesis 39:9

Ceder a la tentación suele verse hoy como algo inevitable. Pero José corrió en vez de racionalizar la situación o pensar en su conveniencia, puso los intereses divinos en primer lugar. Ni el sexo, ni el poder, ni la adversidad. Nada pudo variar su determinación inicial de ser fiel.  La tentación viene de ti y solo tú podrás vencerla.

Santiago 1: 13-15- Cuando alguno es tentado, no diga que es tentado de parte de Dios; porque Dios no puede ser tentado por el mal, ni él tienta a nadie; sino que cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido. Entonces la concupiscencia, después que ha concebido, da a luz el pecado; y el pecado, siendo consumado, da a luz la muerte.

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