domingo, 7 de febrero de 2016

Revelación del Evangelio

El Señor se revela al hombre en lo sobrenatural no importando cual sea la estructura o formación que haya tenido. 1 Corintios 2:14- Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente. Cuando el hombre no ha tenido un contacto directo con el espíritu santo o una experiencia en lo sobrenatural es imposible entender el evangelio de Dios. El evangelio que Pablo predicaba lo recibió mediante revelación. 2 Corintios 4:3-5- Pero si nuestro evangelio está aún encubierto, entre los que se pierden está encubierto; en los cuales el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios. Porque no nos predicamos a nosotros mismos, sino a Jesucristo como Señor, y a nosotros como vuestros siervos por amor de Jesús. Esa revelación no fue producto del hombre sino de línea directa. Gálatas 1:11-12- Pues quiero que sepáis, hermanos, que el evangelio que fue anunciado por mí no es según el hombre. Pues ni lo recibí de hombre, ni me fue enseñado, sino que lo recibí por medio de una revelación de Jesucristo. Quiero establecer algo muy importante, y es que por más que tratemos de persuadir al hombre con respecto al evangelio sino estamos conectados con la revelación de Dios o si no es el tiempo o intención de Dios hacerlo, estaremos siempre fracasados. La Iglesia es el instrumento escogido por Dios para transmitir este evangelio. Marcos 16:15- Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado. Es mediante la predicación de la Iglesia que el evangelio puede ser enseñado y recibido por la gente. 1 Corintios 1:21- Pues ya que en la sabiduría de Dios, el mundo no conoció a Dios mediante la sabiduría, agradó a Dios salvar a los creyentes por la locura de la predicación. Es importante que pidamos al Señor por los que han de ser salvos y no nos cansemos y frustremos por los resultados. Él es quien tiene la última palabra y siempre estará presto a revelarse al hombre en su misericordia y amor. Hechos 2:47- Alabando a Dios, y teniendo favor con todo el pueblo. Y el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos.